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6 de junio de 2008

"El angel del hogar": un modelo de mujer en el s.XIX

(...)"Dadas las condiciones de la actual sociedad, no es preciso que la mujer sea sabia, basta con que sea discreta; no es necesario que brille como filósofa: le basta con brillar por su humildad como hija; por su pudor como soltera; por su ternura como esposa; por su abnegación como madre; por su delicadeza y religiosidad como mujer."
(S. Catalina, El talento, el estudio y la artista, 1923)

Berthe Morisot: La lectura
"MANDAMIENTOS DE LA MUJER"
(publicado por M. Torrijos en "Almanaque para 1865")
1.º Amar a un hombre sobre todos los demás
2º No jurarle en vano
3º Hacerle fiestas
4º Honrarle y desear que sea padre de sus hijos
5º No celarle
6º No fiarle
7º No engañarle
8º No dar calabazas ni mentir
9º No desear más que un prójimo
10º No codiciar el lujo

Un marco social así, en el que estaba mal visto que una mujer fuera sabia, o coqueta más allá de lo prudente, o que pudiera tener una profesión, limitaba el acceso a su propia independencia, a su identidad.
¿Qué mayor satisfacción podía haber, para una mujer, que convertirse en "el ángel de su hogar"...? Ser una hija adorable, una buena esposa sumísa, solícita, caritativa y virginal, la madre abnegada de sus hijos e hijas... no se esparaba más de una mujer. Ni menos.
Las mujeres que aspiraban a desarrollar una vida profesional con proyección pública, como el arte, la literatura o la política eran consideradas usurpadoras de la autoridad masculina, destructoras de la armonía doméstica o "monstruos, algo así como terneras de cinco patas", como las llamó Renoir, un vanguardista, refiriéndose a algunas mujeres que querían convertirse en artistas y tener que soportar críticas como las que, por ejemplo, hacía un tal Sr. Zabala -en Catálogo Cómico-Crítico de la Exposición Nacional de Bellas Artes 1881-:

"Yo lo quisiera decir,
Mas no quisiera ofender.
Como pintora es muy mala,
muy buena como mujer."
---
Tres cosas ha de tener
la mujer para agradar:
Mucha aguja de coser
charlar poco y no pintar.
---
No sé qué elogiar primero.
Si el trabajo de la artista
o ese busto sandunguero.
---
En fín...
Pero ni ese marco social de clara desigualdad, ni la opinión de Renoir o las críticas artísticas del Sr. Zabala, ni la prohibición de cursar estudios oficiales de arte, pudieron impedir que hubiera mujeres que lucharan hasta conseguirlo.

Para ello tuvieron que superar límites, transgredir ciertas normas, romper barreras... y pagar las consecuencias.
"Matar al ángel del hogar" no salía barato y suponía, en muchos casos, pasar privaciones físicas, ser marginadas, rechazadas, criticadas, olvidadas...
(Mercedes García Bravo)

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